Sin perjuicio de abordar la figura del Project Manager de manera más detenida en algún momento posterior, en este post paso a analizar la reciente Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 19ª) de 31 de mayo de 2018 (Ponente Ilma. Sra. Claret Castany).

Esta interesante Sentencia viene a apartarse, de manera acertada a mi modo de ver, de la doctrina de una serie de resoluciones judiciales anteriores de otras audiencias provinciales que se habían pronunciado sobre la responsabilidad del Project Manager revelando, en mi opinión, un entendimiento un tanto desenfocado en esas resoluciones sobre la verdadera naturaleza de su función y naturaleza jurídica. Esta reciente Sentencia viene a arrojar algo de luz sobre esta cuestión y a analizar el problema en sus justos términos.

Algunos autores y una serie de resoluciones judiciales han venido atribuyendo al Project Manager la condición de agente de la edificación de manera prácticamente automática. Para ello, algunas de esas resoluciones llegan a utilizar argumentos que resultan cuando menos llamativos. Así, por ejemplo: (1) la Sentencia de la Audiencia Provincial de Álava de 26 de enero de 2000 se remite a la del Tribunal Supremo de 6 de marzo de 1990 para equiparar al Project Manager con el contratista en base a su supuesta “función intermediadora entre dueño y constructor”; (2) la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (Sección 13ª) de 16 de septiembre de 2004 considera que la tarea de gestión del Project Manager encaja con “otras figuras análogas” al promotor a las que se refiere el artículo 17.4 de la LOE y afirma que ese precepto “trata de poner coto a la inagotable capacidad creativa del hombre para buscar figuras nuevas con las que excusar la responsabilidad sin renunciar a los beneficios, aprovechando resquicios más o menos claros de las normas”; (3) la Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia (Sección 4ª) de 30 de diciembre de 2014 considera al Project Manager como figura afín a la gestora de comunidades de bienes promotora, remitiéndose para ello a la del Tribunal Supremo de 3 de octubre de 1996; (4) la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 16 de abril de 2010 condena al Project Manager que asumió funciones de contratista general al subcontratar todas las partidas y llega a afirmar que la tarea de gestión de la obra por el Project Manager implica responsabilidad para éste; (5) de igual modo, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 1ª) de 22 de abril de 2013, después de condenar al Project Manager en un supuesto en que llegó a asumir la función de Director de Ejecución, se preocupa de afirmar que también la tarea de gestión de la obra desencadena responsabilidad por defectos constructivos.

Tras esta breve exposición de algunas resoluciones judiciales que considero especialmente desenfocadas, conviene señalar que el Project Manager no aparece relacionado entre los agentes de la edificación cuya actuación regula la Ley de Ordenación de la Edificación (“LOE”). Estas sentencias suelen tratar de fundar la atribución al Project Manager de la condición de agente de la edificación en torno a dos argumentos.

–           Primero, el artículo 8 de la LOE, que define de manera genérica a los agentes de la edificación como “todas las personas, físicas o jurídicas, que intervienen en el proceso de la edificación”. Las citadas resoluciones consideran que, puesto que el Project Manager interviene en la obra, es, sin más, un agente de la edificación. Lo que las citadas resoluciones suelen obviar es que a continuación ese mismo precepto establece que “Sus obligaciones vendrán determinadas por lo dispuesto en esta Ley y demás disposiciones que sean de aplicación y por el contrato que origina su intervención” Y lo cierto es que la LOE no menciona en ningún momento al Project Manager como uno de esos agentes de la edificación, a pesar de que desciende a detallar las atribuciones de otros intervinientes con una actuación mucho más marginal en la obra (entidades y los laboratorios de control de calidad de la edificación y suministradores de productos).

–           Segundo, el apartado 4 del artículo 17 de la LOE, que extiende la responsabilidad legal del promotor a “las personas físicas o jurídicas que, a tenor del contrato o de su intervención decisoria en la promoción, actúen como tales promotores bajo la forma de promotor o gestor de cooperativas o de comunidades de propietarios u otras figuras análogas”. A este respecto, entender que el Project Manager actúa como promotor cuando precisamente existe un promotor que contrata a este profesional, o considerar que la actuación del Project Manager sea equiparable o análoga a la del gestor de cooperativas o al gestor de comunidades de propietarios, resulta en mi opinión un razonamiento carente de verdadero fundamento. Por otra parte, las resoluciones judiciales en esta materia no suelen preocuparse en razonar de manera detallada esa pretendida analogía, sino que se suelen limitar a citar y a aplicar el apartado 4 del artículo 17 de la LOE sin mayores consideraciones.

Entiendo que bajo este tipo de argumentos puede subyacer un inadecuado entendimiento de la verdadera función y naturaleza del Project Manager, cuestión ésta que bien puede merecer un post específico. Aquí me limito a señalar que el Project Manager no es más que un profesional de la arquitectura/ingeniería que contrata la propiedad, el promotor o comitente de una obra con la finalidad de que le asesore y le represente en todas las fases de la construcción y de que actúe como interlocutor y coordinador de los demás profesionales o entidades que intervienen en la misma. Sin que ello suponga que se le deba considerar de manera necesaria y automática como un agente de la edificación. Existen, no obstante, ciertos supuestos en los que las obligaciones contractuales del Project Manager y su intervención en la obra puedan llevarle a actuar efectivamente como contratista general o como miembro de la dirección facultativa.

Es por ello que la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 19ª) de 31 de marzo de 2018 resulta tan oportuna, tan esclarecedora y tan diferente de las resoluciones judiciales al uso en esta materia.

Esta Sentencia analiza un supuesto en que la entidad promotora de un hotel demanda bajo el régimen de la LOE al Arquitecto Superior Proyectista y Director de Obra, al Arquitecto Técnico Director de Ejecución y al Project Manager. En cuanto al Project Manager la sentencia de instancia afirmaba que la promotora suscribió un contrato para “la prestación de los servicios de control económico, de planificación y dirección integrada del proyecto y obra” y asumió “la representación de la actora en el proceso de construcción”. La sentencia de instancia estima parcialmente la demanda únicamente en relación con el Arquitecto Superior por una serie de deficiencias a él atribuibles y absuelve íntegramente al Arquitecto Técnico y al Project Manager. La entidad promotora apela la sentencia de instancia solicitando su revocación en el sentido de estimar también íntegramente la demanda frente al Arquitecto Superior y al Project Manager, conformándose la recurrente con la absolución del Arquitecto Técnico.

Pues bien, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona desestima íntegramente el recurso de apelación en relación con el Project Manager y lo estima parcialmente en relación con el Arquitecto Superior tras un detenido análisis de la prueba practicada en juicio y con los siguientes razonamientos:

“No aparece justificado de las actuaciones que la Proyect Manager desarrollara funciones técnicas o decidiera cuestiones desde el punto de vista técnico, sino que se ocupó como gestor en nombre de la propiedad de gestionar la totalidad de la obra desde un punto de vista no técnico. Es decir, TAG actuó en representación de la propiedad para la dirección del proyecto en los aspectos no propiamente técnicos sino de coordinación general en cuanto a cuestiones de costes, coordinación y duración de la obra, pero sin tomar ni intervenir en la toma de decisiones propiamente técnicas. (…) Es por ello que no puede responder de los defectos o vicios de que adolece la construcción del Hotel Mímic pues sus funciones se limitaron a gestionar y coordinar la obra en nombre y representación de la propiedad, asumir esto sí la dirección integral del proyecto básicamente a nivel de coordinación de industriales, planificación de plazos y costes a fin de legalizar el Hotel de dos estrellas mas sin adoptar ni desde luego corregir ninguna decisión de tipo técnico, aun cuando por su experiencia pudieren aconsejar a la propiedad a fin de que esta adoptara la oportuna decisión con conocimiento de causa o decidiera entre las distintas opciones propuestas.

Por todo lo expuesto debe mantenerse su absolución”.

En consecuencia, esta Sentencia viene a aclarar que las tareas del Project Manager de gestión y representación en nombre de la promotora en los aspectos no estrictamente técnicos, la coordinación y planificación en cuanto a costes y plazo de la obra y el asesoramiento a la promotora no implican que el Project Manager asuma responsabilidad como agente de la edificación por defectos constructivos.

En definitiva, se trata de analizar sin apriorismos la verdadera actuación del Project Manager en la obra. En unas ocasiones el contrato con el promotor y su propia actuación en la obra determinarán que no sea más que un asesor y representante del promotor y en otras ocasiones determinarán que se le deba considerar como un verdadero agente de la edificación. Pero sin caer en automatismos ni en interpretaciones exacerbadas de preceptos de la LOE que no tienen por qué suponer necesariamente responsabilidad para el Project Manager.

Por ello, resulta especialmente necesario regular de manera precisa y meditada en el contrato entre el promotor y el Project Manager sus obligaciones y atribuciones y tratar de evitar tanto que su actuación en la obra se extralimite en las misma, como que interfiera en la actuación de otros profesionales en la obra.

Diciembre 2018.

Esteban Barreda

LINARES BARREDA Abogados

Artículo completo publicado en el diario La Ley el 20 de diciembre de 2018. Enlace aquí.